Italia y sus rituales de amor
Italia siempre me ha dado lecciones profundas, pero una de las más bonitas ha sido sobre el amor.
Desde que era adolescente, escuchaba que en la Fontana di Trevi debías lanzar tres monedas: una para volver a Roma, otra para encontrar el amor y una tercera para casarte. La primera vez que estuve ahí, con la emoción a flor de piel, lancé mis monedas al agua brillante sin saber que, con el tiempo, esa tradición se cumpliría.
También visité la Casa de Julieta en Verona, con su famoso balcón. Ver a tantas personas dejar cartas, candados y promesas de amor me hizo pensar que, aunque parezca un juego, todos guardamos dentro de nosotros esa esperanza de vivir una historia digna de un poema italiano.
En su momento, lo viví como turista, casi como un ritual mágico. Pero hoy, años después, sonrío al recordar que esos deseos no se quedaron solo en la fuente o en las paredes de Verona… porque a mí sí se me cumplió.
Italia me enseñó que el amor se encuentra cuando menos lo planeas, que a veces hay que lanzar monedas al aire, creer en lo imposible y dejar que la vida siga su curso.
Como dicen los italianos: “Se son rose, fioriranno.” Y las mías, un día, florecieron. 🌹





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